La pastiera napolitana entre historia y leyenda.

De Lidia Vitale

“¡Currite, giuvinò! Hay un pastiera! "
E 'nu sciore ca florece en primavera,
y con fragancia inimitable
satisface primm 'o nose, y doble barriga.
Pascua de Resurrección sin pastiera nada vale:
es 'en Nochebuena sin árbol',
es comm 'o Ferragosto sin sol.
Guagliò, que es pastiera, ¿quién quiere?
Los ingredientes son buenos y genuinos:
óvulos, ricota, azúcar y harina
(así es grano aprox miscated aagua' y flores
enriquece y multiplica sabores).

Durante el período de Pascua, no podía faltar una historia sobre los orígenes del pastel de Pascua napolitano por excelencia: el pastiera.
Habría tanto que contar, las anécdotas y leyendas relacionadas con este maravilloso deleite para el paladar son prácticamente infinitas, pero algunas cosas merecen ser dichas.
Históricamente, en cuanto al casatiello (si quieres leer los orígenes del casatiello haga clic aquí!), se remonta a los inicios de la pastiera, como acompañamiento de fiestas paganas en honor a la primavera, cuando las sacerdotisas trajeron un huevo a la diosa Ceres (diosa romana de los griegos y de la tierra y la fertilidad).

Incluso en el momento de Constantino propagación de focaccia con ricota, fruto de las ofrendas de leche y miel que recibían los catecúmenos al final de las ceremonias bautismales de la noche de Pascua.

Sin embargo, se dice que la receta actual se perfeccionó en un convento napolitano (probablemente el de San Gregorio Armeño) en el que una monja quiso añadir a aquel famoso postre, símbolo de la Resurrección, i aromas de naranja del árbol en el jardín. Mezcló ricotta, huevos, trigo, cedro, agua de azahar y especias de tierras lejanas.

Pero hay más

pastiera napolitana
La pastiera napolitana, fotografía de Sara Carluccio

Una leyenda sobre el origen de la pastiera

Entre las muchas leyendas, une la primera comida estuvo en manos de los dioses. De hecho, se dice que uno hermosa sirena llamado partenope, de repente había decidido trasladarse a nuestras aguas locales y que había encantado con su espléndida voz y su delicioso canto a todos los habitantes de la zona que para agradecerle decidieron darle lo más preciado que tenían:

huevo, símbolo de fertilidad y vida;
queso ricotta, homenaje de ovejas y pastores;
harina, el fruto de la tierra;
especias, representando las tierras más lejanas;
agua de flor de naranja, por su perfume;
azúcar, por la dulzura del canto de sirena.

Aquel ser mitológico se entusiasmó tanto con estos regalos que se llevó todo a su abismo hogar, mostrándoselo a sus compañeros, que crearon con estos ingredientes la única cosa en el mundo más dulce que el canto de sirena: la primera pastiera.

Hay que añadir, sin embargo, que ni siquiera los soberanos han escapado a esta dulzura.
María Teresa de Habsburgo, llamado "la reina que nunca sonrie“, tras las muchas peticiones de su marido Fernando II de Borbón, se convenció de probar una rebanada de pastiera.
Probé el primer bocado, no pudo evitar sonreír, por primera vez en público. Ferdinando no pudo evitar decir: "Para hacer sonreír a mi mujer necesitábamos la Pastiera, ahora tendré que esperar hasta la próxima Semana Santa para volver a verla sonreír".

La receta se puede encontrar en la sitio web de la talentosa Sara Carluccio, también autor de fotografía.

Lidia Vitale

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