La influencia francesa en Nápoles: les entrailles

De cristina blanco

La influencia francesa en Nápoles: les entrailles

Nápoles, una ciudad que cuenta con muchas maravillas.

Nápoles, ciudad que entre sus maravillas también puede presumir la propios gastrónomospara, famoso y apreciado en todo el mundo.

Fueron numerosas las dominaciones que se sucedieron en nuestra ciudad y en consecuencia numerosos fueron los alimentos que nos llegaron y luego se convirtieron en fundamentales para nuestra cocina.

Sin embargo, algunos de nuestros platos más famosos, ahora el orgullo de la gastronomía napolitana, a menudo tienen unorigen bastante pobre, siendo, de hecho, platos amados e inventados mayoritariamente por el pueblo.

Su cocina no sólo era más bien pobre, sino que incluso estaba repleta, en la mayoría de los casos, del sobras que los nobles "amablemente" le otorgaron.

Mientras que los nobles se deleitaba en sus banquetes sólo con las mejores comidas, la gente, incapaz de permitirse grandes banquetes, prefería Nunca tires nada para sobrevivir al hambre.

Cuando el angevinos, la familia real de Nápoles, inició al pueblo en una costumbre particular: los reyes, de hecho, instruyeron a sus servidores a ceder, como símbolo de magnanimidad, la entrañas y el menudencias de los diversos animales a las personas.Sin titolfdso-1

Por eso los napolitanos empezaron a tener una verdadera cita fija fuera de las cocinas de Palacio Real: los pobres se agolpaban en estas puertas y esperaban con temor aquellas sobras consideradas indignas de los nobles paladares, pero que les permitirían seguir sobreviviendo.

Cuando los sirvientes y cocineros, que hasta hace poco habían cocinado manjares como nobles, se disponían a arrojar las vísceras, el espectáculo que se presentó ante sus ojos fue único: todo un pueblo en ebullición, todos acudieron casi como si fuera un gran evento.

Los criados franceses acompañados de los cocineros napolitanos "afrancesados", al tirar las sobras de los banquetes nobles, siempre gritaban "¡Et voilà, les entrañailles, magnatevelle!", indicando precisamente las entrañas que el pueblo esperaba con tanto fermento.

Los pobres, sin embargo, entendían poco de lo que gritaban en francés, pero lo único que les importaba era poder agarrar tanta comida como sea posible alimentar a sus familias con una comida que consideraban suculenta y sustanciosa, irónicamente digna de un noble.

Cuando las entrañas fueron arrojadas a la gente, muchos acudieron mujeres de los barrios, la llamada zandraglie. Estas mujeres eran las más agresivas de todas y, para llevarse la mejor y más abundante parte de las sobras, empezaron a gritar, para gritar e incluso un darles una buena razón solo para obtener lo mejor de los oponentes en servicio.

Esta costumbre tiene, incluso hoy, un reflejo en nuestro dialecto napolitano siempre con el término "zandraglie".

El término, sin embargo, ahora ha cambiado su significado: mientras que en el pasado indicaba la mujeres del populacho que recogía las sobras, hoy en día se utiliza mayoritariamente la expresión "Sí' na zandraglia". Al decir esto quiere indicar a todas aquellas mujeres que tienen comportamientos, por así decirlo, poco femeninos y que acostumbran a emocionarse y gritar en cada una de sus discusiones, una de verdad término peyorativo para cada mujer.

 

-Cristina Blanco

-Foto del talentoso Federico Quagliuolo

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