La loca carrera de Atalanta e Hipómenes: el engaño del amor en Capodimonte

De Roberto Iosa

Entre las habitaciones del Museo Capodimonte de Nápoles hay sitio para intrigas, historias de amor Y engaños. El pintor boloñés guido reni nos cuenta la turbulenta historia de atalanta Y Hipómenes, dos hermosos jóvenes que hacen "Persecución por amor".

Levantada en vuelo sobre pies calzados con sandalias de oro, su cabellera se balancea sobre sus hombros de marfil, sus rodilleras revolotean contra sus rodillas con dobladillos bien bordados; pues dentro de la blancura del cuerpo de la virgen transpira un punto de rosa, como en un atrio de candido mármol un velo de púrpura a blanco transmite la sombra de su color. 

Así en el décimo libro de sus "Metamorfosis" Ovidio describe a Atalanta: hermosa, rapidísima pero también y sobre todo cruel. Le encanta desafiar a cada uno de sus pretendientes en una carrera de velocidad, matar todos los colores resulta en perdedores. Vive sola en el bosque, tratando de escapar del presentimiento del oráculo:

... "Casarse no es para ti, ¡no pienses en tu marido, Atalanta! Aunque no puedas evitarlo y, en vida, dejarás de ser quien eres".

También el joven y hermoso Hipómenes, descendiente del linaje de Neptuno, se enamora de ella y decide competir, aunque es consciente de la imposibilidad de la empresa. Y así fue como, con la ayuda de Venus, trama una trampa para poder salir victorioso. De hecho, aunque a Atalanta también le llama la atención su belleza, no puede ir en contra de su naturaleza solitaria. La Diosa del Amor le da a Hipómenes tres manzanas doradas del Jardín de las Hespérides, con la intención de distraer al Atalanta durante el partido.

Todo está listo y Atalanta e Ippomene, las dos enamoradas rivales, inician un trepidante desafío, acompañadas de rugidos y aplausos de la audiencia

Toque de trompeta: e inclinándose hacia delante los dos saltan desde las jaulas de salida, rozando apenas la arena. Volarían sobre la superficie del mar sin -diríais- mojarse los pies, o sobre un maizal sin doblar una espiga. Aplausos, incitaciones apoyan al joven...

¡Y aquí está el engaño! Atalanta es demasiado rápida y entonces Hipómenes sólo tiene que lanzar las tres manzanas de oro una tras otra que frenan irremediablemente a la mujer, deseosa de recogerlas.

Capodimonte Atalanta e Ippomene

Y Guido Reni representa este mismo momento: ella agachándose para recoger la preciada fruta, mientras con la otra mano ya sostiene una; el que en el ajetreo de la carrera se vuelve bruscamente a admirar a la mujer que ama. ¡Quién sabe si en la mirada del joven inmortalizado por Reni no hay un atisbo de arrepentimiento por el golpe bajo propinado!

Las dos figuras son centrales e imponentes en la construcción perfecta resaltada por el claroscuro. Los dos cuerpos forman un ics ideal, mientras que al fondo se vislumbra al público extasiado ya lo lejos un horizonte profundo con tonos oscuros y metafísicos. Por lo demás todo es un revoloteo de drapeados y cabelleras intrincadas, propias de la exuberancia de barroco.

un final triste

Hippomenes gana el desafío y Atalanta se entrega al joven que realmente ama. ¡Un buen final, diría uno! Pero la mitología clásica siempre reserva mil sorpresas. La propia Venus, en efecto, descubre un día a los dos amantes copulando en el interior de un templo dedicado a Cibeles. Impresionada por el sacrilegio, decide convertirlos a ambos en leones feroces, que según los antiguos griegos no podían aparearse.

Tienen cara de enojo, no hablan, solo gruñen, usan el bosque para quedarse; aterrador para todos, a excepción de Cibeles, que muerde el freno con bocas serviles: leones
La folle corsa di Atalanta e Ippomene: inganno d'amore a Capodimonte

En resumen, no es realmente una historia edificante y alegre, ¡la de Atalanta e Ippomene! Pero ciertamente interesante y lleno de implicaciones. Y apostamos que a partir de ahora, pasando frente a la gran lona de Guido Reni al Museo Capodimonte, querrás correr una maratón. ¡Pero cuidado, las distracciones y los engaños están a la vuelta de la esquina!

Versos de las "Metamorfosis" traducidas por Vittorio Sermonti en V. Sermonti - Metamorfosis de Ovidio, Rizzoli, Milán 2014

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